Ergometría isotópica

La ergometría isotópica o estudio de perfusión miocárdica es una prueba con fines diagnósticos o pronósticos para estudio de pacientes con dolor torácico con sospecha de padecer enfermedad coronaria, o enfermedad ya conocida previamente, tratada o no con stent coronarios, con la cual se pretende estudiar el flujo sanguíneo a través de sus arterias coronarias y cómo se irriga la masa muscular del corazón. Igualmente, al ser una prueba de esfuerzo sirve para estudiar la respuesta de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial durante el esfuerzo. Se puede conocer el consumo de oxígeno de su organismo.

Esta prueba está indicada también cuando la ergometría simple de esfuerzo no es concluyente por la existencia de alteraciones electrocardiográficas previas muy variadas, o existan latidos estimulados por un marcapasos.

¿En qué consiste?

Inicialmente se coloca una vía venosa en el antebrazo al paciente, que servirá para inyectar una sustancia llamada isótopo (Tecnecio – 99) en el torrente sanguíneo al máximo esfuerzo. La prueba se realiza caminando sobre una cinta rodante, mientras se aumenta progresivamente la velocidad y la pendiente de forma programada según un protocolo que elige su médico según la aptitud física del paciente y su capacidad para el esfuerzo. Mientras el paciente camina en el tapiz, se controla periódicamente la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y el electrocardiograma de forma continua , para lo cual el paciente permanecerá conectado a una consola con capacidad de registro en papel.

Cuando el paciente llega a su máxima capacidad de esfuerzo, se inyecta el isótopo en el antebrazo del paciente, que seguirá   caminando en el tapiz rodante durante un minuto más .

La prueba se detiene al completar el protocolo al estar inyectado el isótopo en vena, o a petición del paciente por síntomas, por agotamiento o porque su médico detecta cambios o signos que indiquen que ha de finalizar.

Posteriormente, una vez recuperado el paciente del esfuerzo, y retirada la vía venosa, es acompañado al Servicio de Medicina Nuclear donde radica una gammacámara, que hará fotografías externamente de su tórax para obtener la información de cómo la sangre marcada con el isótopo se ha distribuido por las arterias coronarias a todo el músculo cardíaco.

El médico responsable de la prueba puede decidir al inicio de la prueba realizarla bajo fármacos   vasodilatadores cuando la capacidad de esfuerzo sea muy escasa o pobre, o haya incapacidad para poder caminar en el tapiz rodante.

¿Qué riesgos conlleva la prueba?

Pueden existir síntomas como cansancio muscular, mareo, angina de pecho, dolor de piernas, o signos como hipertensión arterial que se aliviarán o desaparecerán al cesar el ejercicio. Se pueden producir síntomas graves, como síncope, alteraciones del ritmo cardíaco graves, e incluso desencadenarse un infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca .

El inyectar una sustancia radiactiva en el organismo, en una dosis muy baja, no conlleva riesgos , ya que la radiación es mínima, y se eliminará mayoritariamente en las dos horas siguientes.

La prueba se desarrolla en el hospital con personal experimentado y entrenado en atender todas estas situaciones. El riesgo de mortalidad derivado del esfuerzo es excepcional de 1 por 10.000.

¿Para qué sirve esta prueba?

Con ella se pretende conocer la perfusión miocárdica, es decir, cómo llega la sangre marcada con el Tecnecio al músculo cardíaco, establecer un diagnóstico del flujo coronario,   y definir la actitud terapéutica más adecuada a cada padecimiento. También de ella se pueden derivar otras pruebas diagnósticas más complejas para completar el estudio.

Una vez completada la prueba, se elabora un informe y conjuntamente con los registros en cada etapa de electrocardiograma y de tensión arterial, así como otros parámetros, y las imágenes obtenidas con la gammacámara y otros datos en relación a su función cardíaca, son añadidos a su historia clínica del hospital o se le entrega en mano si su procedencia es de otro hospital.